Cuando el cuerpo cambia, la forma en la que te sientes también lo hace. Y hay algo de lo que pocas veces se habla con naturalidad: la atrofia vulvovaginal. No se trata solo una molestia pasajera, es una condición que puede afectar al bienestar, a la vida íntima y hasta a la autoestima de la persona que lo padece. Pero desde The Women´s Clinic tenemos algo bueno que contarte: atrofia vulvovaginal tiene solución. Si notas sequedad, ardor o incomodidad, pide ya una cita en nuestra clínica especializada en obstetricia y ginecología en Santiago de Compostela y Ordes o sigue leyendo estas cinco claves que hemos recopilador en este artículo. ¡Seguro que te interesan!
1. No es solo cosa de la menopausia
Es cierto que la atrofia vulvovaginal es más frecuente tras la menopausia, pero no es exclusiva de esta etapa. Cualquier situación que reduzca los niveles de estrógeno puede desencadenarla, como el posparto, la lactancia, ciertos tratamientos oncológicos o incluso el estrés crónico. Si sientes molestias y no encajas en el perfil típico, no lo ignores: lo importante es cómo te sientes, no tu edad.
2. Sus síntomas van más allá de la sequedad
Muchas personas piensan que el único problema es la falta de lubricación, pero los síntomas de la atrofia vulvovaginal son más amplios. Puede haber picazón, ardor, dolor durante las relaciones sexuales, sangrado leve después del coito e incluso un aumento en la urgencia urinaria y el riesgo de infecciones. Si notas cambios en tu zona íntima o en tu bienestar general, es momento de buscar soluciones.
3. Afecta más de lo que imaginas
No se trata solo de una molestia física. La atrofia vulvovaginal puede impactar en tu calidad de vida: desde el malestar diario hasta la disminución del deseo sexual y la incomodidad en las relaciones de pareja. Muchas mujeres lo sufren en silencio, creyendo que es un proceso natural que hay que aceptar. Pero no es así: existen soluciones eficaces para recuperar tu bienestar.
4. Existen múltiples tratamientos
Desde opciones sencillas como lubricantes y humectantes vaginales hasta tratamientos más avanzados como óvulos y cremas con estrógenos o terapia hormonal sistémica en casos específicos. También hay opciones innovadoras sin estrógenos, como radiofrecuencia, láser vaginal, plasma rico en factores de crecimiento e infiltraciones de ácido hialurónico, ideales para quienes buscan alternativas regenerativas.
5. Consultar con un especialista es clave
El primer paso es hablar del tema sin tabúes y buscar ayuda médica. No hay razón para normalizar el malestar o posponer el cuidado de tu salud íntima. En nuestra clínica de obstetricia y ginecología en Santiago y Ordes contamos con todas las opciones disponibles para tratar la atrofia vulvovaginal y encontrar la mejor solución según tu caso.
Así que ahora ya lo sabes: no dejes que la atrofia vulvovaginal limite tu vida. Pide una cita con el equipo de la Dra. Raquel Carracedo Reboredo y juntas buscaremos soluciones.